Hay ruidos que disimulan su naturaleza sonora.
Nos levantamos de la cama con ruido, en el metro nos movemos con ruido, la calle es ruido.
Pero en la biblioteca, al amparo de la luz vomitada por esos grandes ventanales celestiales, decimos que no hay sonido.
¿Qué es, entonce, el leve aleteo de un papel de apunte en vertiginoso vuelo hacia el valle entre los muebles?
¿Qué es, pues, el estornudo intempestivo de la señorita de los cascos color unicornio?
¿No es ruido también? ¿Ruido caucásico, quizás?
El sueño de las plantas ha parido en mi ausencia un manto de estrellas sobre el pasto.
Sobre una esterilla ella está sentada viendo morir el día entre las voluptuosas curvas de la hierba fresca.
Tiene el pelo sabor de fresa navegando libre la siesta del viento. Entre las manos vuela su bolígrafo de tinta amarilla, no sé qué escribe. Quizá es una carta para el Sol, o quizá la lista de la compra.
Admirando esta escena me percato de la sinfonía anónima que toca el coro de tallos verdes.
El director es su pelo y la partitura el firmamento. Un cielo en suspense, expectante de que la luz rebase la frontera última del horizonte.
¿Qué melodía es esta? ¿Qué música se compara a esta en cuanto a conjunción con el alma?
Nos levantamos de la cama con ruido, en el metro nos movemos con ruido, la calle es ruido.
Pero en la biblioteca, al amparo de la luz vomitada por esos grandes ventanales celestiales, decimos que no hay sonido.
¿Qué es, entonce, el leve aleteo de un papel de apunte en vertiginoso vuelo hacia el valle entre los muebles?
¿Qué es, pues, el estornudo intempestivo de la señorita de los cascos color unicornio?
¿No es ruido también? ¿Ruido caucásico, quizás?
El sueño de las plantas ha parido en mi ausencia un manto de estrellas sobre el pasto.
Sobre una esterilla ella está sentada viendo morir el día entre las voluptuosas curvas de la hierba fresca.
Tiene el pelo sabor de fresa navegando libre la siesta del viento. Entre las manos vuela su bolígrafo de tinta amarilla, no sé qué escribe. Quizá es una carta para el Sol, o quizá la lista de la compra.
Admirando esta escena me percato de la sinfonía anónima que toca el coro de tallos verdes.
El director es su pelo y la partitura el firmamento. Un cielo en suspense, expectante de que la luz rebase la frontera última del horizonte.
¿Qué melodía es esta? ¿Qué música se compara a esta en cuanto a conjunción con el alma?
¿Qué puede haber más parecido al silencio que el tranquilizador aroma de las pequeñas cosas en movimiento?
-J. Saborido
-J. Saborido